
Uno de los problemas que, como Pyme, te puedes encontrar, es que tus trabajadores no están mucho tiempo en la empresa y acaban yéndose de la misma por otro contrato.
Eso, en muchas ocasiones, puede ser debido al mayor sueldo pero, otras veces, también puede deberse a que no están a gusto en la empresa, bien porque no se les trata bien (que, reconozcámoslo, hay veces en las que se pasan los jefes) o bien porque ven que su trabajo no es reconocido.
Como pyme has de tener claro que es una empresa pequeña donde todos os váis a conocer y, por tanto, conocerás a tus trabajadores, sus problemas y demás. Eso tiene una serie de ventajas aunque también inconvenientes.
Siempre conviene dividir la vida personal de la profesional e intentar ser imparcial en cuanto a temas de parentesco o familiares en una empresa. Hay que reconocer el trabajo bien hecho y también el trabajo mal hecho, sea o no de nuestra sangre.
Los trabajadores, y creo que todos nos incluímos, nos gusta que se preocupen por nosotros, que nos propongan ideas e incluso nos hagan partícipes de posibles decisiones, que nos pidan nuestra opinión.
Eso en una gran empresa no se puede hacer tan fácilmente pero en una pyme si y es algo que puede permitirte conservar a tus trabajadores, haciéndoles partícipes de los avances de la empresa.