ESPECIAL: Trabajo Temporal


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Ya seas autónomo o simplemente un trabajador, es normal que, en alguna ocasión, hayas trabajado de forma temporal.

Hace unos años el trabajo temporal no era tan bien visto por las personas (se le llamaba, igual que ahora, trabajo basura). Para ellos tener un trabajo inestable que no podía permitirle organizarse porque no sabía cuándo podían despedirle, o, si sabías la fecha de finalización, sabías que te ibas a quedar sin trabajo y no tenías nada más, era algo impensable que se aceptaba por colectivos determinados.

El trabajo temporal también suele utilizarse en las Pymes cuando hay exceso de trabajo, bien contratando a alguna persona que conoces (o por el boca a boca) o bien mediante las ETT (Empresas de Trabajo Temporal).

Una ETT es aquella cuya actividad consiste en poner a disposición de otra empresa unitaria, con carácter temporal, trabajadores por ella contratados respecto a los cuales ostenta la condición de empresario según estipula el art. 1.2 del Estatuto de los Trabajadores.

Por esta doble contratación – laboral y civil/mercantil – surge una compleja relación triangular entre ETT, trabajador y empresa usuaria.

Las agencias de colocación (o ETT) favorecen un contrato de trabajo al que pertenecen las agencias. Ellas realizan la puesta en contacto y el empresario es totalmente libre para contratar o no y los empresarios de trabajo temporal son parte de un contrato que presta un servicio a un 3º.

Normalmente, cuando se contrata a este tipo de trabajadores, sabemos que será para un determinado tiempo y, una vez finalizado, se extinguirá el contrato de trabajo.

Si después vuelve a pasar esa eventualidad, o incluso si hay bajas, los empresarios, ya sean de Pymes o de grandes empresas, suelen llamar a aquellos que les hayan caído bien y hayan hecho un buen trabajo.

Un trabajo temporal, para una persona, no llega a ser un “trabajo” decente porque sabe que no es para siempre.

En las Pymes los contratos temporales se suelen utilizar, como te comentamos, cuando hay demasiado trabajo que hacer (y se tiene suficiente dinero para poder hacer un contrato de este tipo).

Normalmente los contratos tienen una duración determinada, salvo que sea por obra o servicios y puede durar desde unas horas en un único día a varios meses.

¿Cómo está este sector actualmente? Bueno, es algo difícil de decir porque, si tenemos en cuenta la crisis que lleva varios meses en España (y en todo el mundo) y que sabemos que la crisis va a continuar más meses con nosotros, las empresas no suelen meterse en gastos que pueden ser innecesarios o que, con una organización más eficiente, puede llevarse a cabo.

Además, si tenemos en cuenta que ahora no hay tanto trabajo ni encargos, el trabajo temporal está escaseando.

Pero aún así, en épocas determinadas sabemos que el trabajo temporal aumenta como es en Navidad con los trabajos de embalaje, atención al cliente, animador sociocultural, niñeras, cuidadoras, etc., trabajos que, una vez acaben las vacaciones, volverán a estar de capa caída y habrá una finalización de todos esos contratos (en el caso de que los haya habido).

Estos trabajos, por supuesto, no serán suficientes para los miles de parados que hay y que, cada vez más, se están encontrando. Pero al menos aliviarán a unos cuantos de su día a día.

Pero, ¿qué nos podemos encontrar con un trabajo temporal? Por norma general, cuando te contratan temporalmente es porque necesitan ayuda en algo y quieren que tú te encargues de ese algo, lo hagas rápido y aprendas en horas lo que ellos llevan aprendiendo años. No es que nos pongamos en contra de los trabajos temporales, al contrario, pero sabemos que un contrato temporal, al igual que ocurre con un contrato de formación o una de prácticas, intentan hacer que esa persona haga el trabajo de varios y cuanto antes mejor.

En una pyme puede ocurrir lo mismo, con la salvedad de que, al ser más pequeña, se conocen todos entre todos y no podías poner verde al jefe.

Si tenemos en cuenta la actualidad de España en la que cada día salen noticias donde nos cuentan que han cerrado más empresas, o que han tenido que despedirse a cientos de trabajadores, es normal que se piense que no habrá mucho trabajo temporal y, en el caso de que haya, si ya antes era difícil porque había muchas personas que aceptaban ese trabajo, aunque estuviera mal pagado y no fuera estable, ahora la proporción es muchísimo mayor haciendo que la competencia sea dura.

En definitiva, este sector, como muchos otros, está también de capa caída debido a la crisis. Los datos son también alarmantes debido a que las empresas intentan tener los menos gastos posibles y eso quiere decir deshacerse de excesos como son los contratos temporales e intentar hacer frente con los contratos fijos que tienen, e incluso despidiendo a trabajadores con mayor edad.

Si antes, a un trabajo temporal, podían presentarse 100 solicitudes, ahora es más que probable que esa cifra aumente a 500 o incluso la supere. Eso es lo que tiene una crisis económica como la que está viviendo España.

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