
Pensar en una empresa implica pensar en un nombre, nombre que has de registrar antes para ver si está disponible o no, y también para que nadie te robe ese nombre y lo utilice para otra empresa o para otro uso. Esto es algo que todos sabemos que debemos hacer cuando pensamos en crear una empresa.
Sin embargo, algo que obviamos y que resulta que es tanto o más importante, es la imagen de la empresa, el llamado logo o logotipo, una imagen que dará visión a la empresa y que se convierte en el sello de diferencia de otras empresas del mismo sector porque la gente acabará por identificar la empresa por el diseño de su logo.
Esto, que puede parecer trivial y sin sentido, en realidad tiene bastante sentido y es muy importante porque todos sabemos que “una imagen vale más que mil palabras” y aunque el nombre de tu empresa sea fácil de recordar, corto y todos los demás consejos que puedas haber llevado a cabo, lo cierto es que en realidad la imagen de la empresa será lo que primará y lo que más se recordará.
Como ocurre con los nombres de las empresas, los logotipos también se pueden registrar, de hecho es algo normal que sucede ya que cuando se crea un logotipo ha de partir de cero (para que no te denuncien por plagio) y para salvaguardarlo se suele proteger.
Los logotipos difieren mucho según la empresa a la que vayan dirigidos. Algunos sólo quieren las iniciales bajo un fondo o un marco sencillo para dar a la empresa un aire serio y de respeto mientras que otros optan por un aire desenfadado y que capte la atención con colores llamativos.
Lo ideal no podemos saberlo pero sí te diré que el logo y la empresa han de ir de la mano porque, quieras o no, el logo es tu tarjeta de presentación y, poniendo extremos, si tienes una funeraria no creo que vayas a poner un logo con tonos rosas, verdes, etc. que llamen la atención, ¿verdad?