11 mandamientos para ser un buen jefe


Un buen jefe no es aquel que les da todo lo que quiere, tanto a trabajadores, distribuidores y proveedores  sino que es una persona que es capaz de ponerse en la piel de todos los que dependen de él para hacer funcionar la empresa del modo en que todos se sientan queridos en ella.

Por eso, en el libro “Mal jefe, Buen jefe”, de Robert Sutton, encontramos 11 principios que pueden ayudar a los jefes, no a ser jefes, sino a ser buenos jefes.

Comentando cada uno de los principios tendríamos:

  1. Mantén opiniones firmes y convicciones voluble. Esto se refiere a que debemos ser fijos en lo que decidimos aún cuando sepamos después que era un error. Lo mejor que podemos hacer es asumir las consecuencias pero, para ser un buen jefe, debemos ser responsables de nuestras decisiones y no cambiar cada dos por tres. Sin embargo, en nuestras convicciones no hay que ser tan rígidos, dejemos que las opiniones nos influencien o nos ayuden a mirar el problema desde otros ángulos.
  2. No trates a los demás como idiotas. Igual que a ti no te gusta que te traten mal, a los demás no les gusta así que no lo hagas.
  3. Escucha con atención a tus subordinados. A veces esas personas tienen un punto de vista que tú no has tenido en cuenta y eso puede significar la diferencia entre un éxito y un fracaso.
  4. Haz muchas preguntas interesantes. No pienses que, por hacer preguntas, vas a ser tonto. Al contrario, si sabes hacer las preguntas adecuadas encontrarás soluciones más que adecuadas.
  5. Pide ayuda a los demás y acéptala agradecido. No seas tonto y pienses que todo lo puedes hacer solo; si necesitas ayuda pídela, no tiene nada de malo. Y acéptala con agradecimiento pues la persona que ayuda lo hace solo para sentirse útil.
  6. No dudes en decir “no lo se”. Un jefe no tiene por qué saber todas las preguntas y a los trabajadores también les gusta saber que su jefe es un ser humano que no tiene toda la información del mundo.
  7. Perdona a tus empleados cuando fracasen, recuerda las lecciones y enséñaselas a todo el mundo. O, lo que es lo mismo, aprende de los errores, no los condenes.
  8. Discute como si tuvieras razón y escucha como si estuvieras equivocado. Siempre hay que defender tu postura como un león, pero escuchar las posturas de los demás como un ratón. Te sorprendería de las muchas cosas que se pueden aprender solo manteniendo la boca cerrada cuando se ha de escuchar, y batallando como un caballero cuando hay que luchar.
  9. No guardes rencor después de perder en una discusión. Esto es lo mejor que has de hacer. Aquí no hay vencedores y vencidos pues todos vamos a un objetivo único: la empresa. Así que, si tus argumentos no han sido válidos, trata de ver los fallos y ayuda a los vencedores en sus planes.
  10. Reconoce tus flaquezas y trabaja con personas que las compensen. De esta manera conseguirás el equipo perfecto pues todos compensarán las debilidades del otro.
  11. Expresa gratitud a tu equipo. A todos nos gustan unas “gracias” o una mirada de sincero agradecimiento. No las evites con tus trabajadores, lo único que conseguirás es que te vean como un ogro.
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