10 mandamientos de una buena organización


Se admite generalmente que el éxito de una empresa (sea privada o pública) depende de los objetivos, de los principios y de las prácticas que se fijan los hombres que la controlan y dirigen.

Sin embargo, para que haya un buen funcionamiento en la empresa en ocasiones hace falta algo más, una serie de principios, como se ha dicho antes, que rijan o fijen lo que se busca en pro de un ambiente adecuado tanto para trabajadores como para empresarios que, además, sirva para que la empresa crezca.

Se podría decir que los “10 mandamientos de una buena organización” son los siguientes:

1.- Asignar a cada miembro de la dirección responsabilidades bien definidas. Para que no haya equívocos ni tampoco problemas a la hora de no saber qué responsabilidad tiene cada uno.

2.- Combinar las responsabilidades con la autoridad correspondiente. Un trabajo en equipo en este caso porque todos aúnan fuerzas hacia un mismo objetivo.

3.- No modificar nunca el campo de responsabilidad de un puesto sin que todos los interesados comprendan el alcance de dicha modificación. No les pides permiso para hacerlo pero ha de quedar clara la responsabilidad nueva que se le da y ha de entenderse por todos.

4.- Ningún jefe de servicio o empleado, desde el momento que ocupa un puesto en la organización, debe recibir órdenes formales de más de una autoridad porque esto puede dar lugar a órdenes contrarias sin saber qué hacer al final.

5.- No dar nunca una orden a un subordinado sin contar con su jefe responsable. Si te saltas a un jefe dándole una orden a un trabajador no solo se puede molestar sino que también afectará a la motivación del jefe.

6.- Dirigir en privado, mientras sea posible, las críticas a los subordinados. En ningún caso, criticar a un subordinado en presencia de un jefe de servicio o de empleados de categoría igual o inferior.

7.- Ninguna diferencia entre jefes de servicio o empleados respecto a las responsabilidades y la autoridad es demasiado insignificante que no exija una puntualización pronta y juiciosa. No puedes dejar un problema sin solucionar por pequeño que te parezca ser. A veces los pequeños son los más importantes.

8.- Hacer aprobar siempre por la autoridad inmediatamente superior las promociones, modificaciones de salarios y medidas disciplinarias.

9.- No exigir ni esperar nunca de un jefe de servicio o de un empleado que sea al mismo tiempo el adjunto y el crítico de cualquier persona.

10.- Todo jefe de servicio cuyo trabajo se halla sometido a una inspección regular debe, en cuanto sea posible, disponer de la ayuda y de los medios materiales necesarios que le permitan verificar por sí mismo la calidad de su trabajo.

Con estos principios, recogidos en la American Management Asociation de 1941 seguro que tu empresa puede ir mucho mejor.

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