Los discapacitados también pueden trabajar


Hoy voy a estar un poco reflexiva porque el tema a tratar no es un tema en el cual os ayudemos a cómo conseguir financiación o formación gratuita, ni cómo encontrar al mejor trabajador sino más bien a cómo lograr que no se discrimine a nadie por razón de su físico o de la discapacidad que pueda tener.

En principio, el propio discapacitado sabe de lo que es capaz y de lo que no es capaz. Sabe bien cuáles son las limitaciones de su cuerpo y aunque a veces intente hacer algo a lo que no está acostumbrado, lo cierto es que cuando no puede hacerlo no se avergüenza al decir que no puede.

Esto nos lleva a pensar lo siguiente: Si tenemos un currículum buenísimo, con una formación estupenda, unas habilidades importantes y lo que estábamos buscando, pero descubrimos que es discapacitado, ¿lo desechamos entonces?

Lo que un discapacitado no quiere es que se le tenga pena porque en realidad busca el mismo reconocimiento que otra persona. Es igual de capaz pero quizás necesite un poco más de tiempo, o a lo mejor hace las cosas de otra forma que lo hacen mucho más rápido que los trabajadores no discapacitados.

La discapacidad normalmente no impide realizar un trabajo. Por supuesto, si una persona tiene problemas de movilidad con las manos no se va a presentar a un puesto de trabajo que requiera la utilización permanente de sus manos, por ejemplo para hacer trabajo manual muy específico (montaje de piezas pequeñas o algunos trabajos similares). Pero por lo demás no deberían ser desechados, menos cuando son trabajadores tan competentes como los otros.

Por supuesto, estos trabajadores a veces tienen ventajas para las empresas porque les dan bonificaciones, pero eso en ocasiones no se mira a la hora de hacer una entrevista salvo que haya otro trabajador mejor.

Es más, a veces este tipo de trabajadores son más eficientes porque saben que conseguir un trabajo no es fácil. Si bien también es cierto que algunos no son así, pero es como ocurre con cualquier trabajador.

Entre las bonificaciones o ventajas a encontrar como empresario por contratar a un discapacitado están:

  • Subvención de 3.907 euros por cada contrato celebrado a tiempo completo. Cuando el contrato se concierte a tiempo parcial dicho importe se reducirá proporcionalmente a la jornada pactada.
  • Bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social de acuerdo con el nuevo Programa de Fomento del Empleo.
  • Subvenciones para adaptación de puestos de trabajo o dotación de medios de protección personal hasta 901,52 euros.
  • Subvenciones para la formación profesional de los trabajadores con discapacidad.
  • Deducción en el impuesto sobre sociedades, en la cuota íntegra, de la cantidad de 6.000 euros por cada persona/año de incremento del promedio de la plantilla de trabajadores discapacitados contratados por tiempo indefinido, experimentado durante el primer período impositivo iniciado en 1998, respecto a la plantilla media de trabajadores discapacitados del ejercicio inmediatamente anterior con dicho tipo de contrato.
  • Para el cálculo del incremento del promedio de plantilla se computarán exclusivamente los trabajadores discapacitados/año con contrato indefinido que desarrollen jornada completa.

Por esto, y porque todos merecemos una oportunidad, ¿no se debe dar esa misma a todos, seamos discapacitados o no?

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