Reforma laboral 2012: Despido procedente


Hace unas semanas se puso en marcha por parte del Gobierno una reforma laboral que está en boca de todos ahora mismo porque, si bien tiene algunas cosas buenas, también hay algunas que no son demasiado buenas.

Uno de los puntos que más polémica ha suscitado ha sido el hecho de las causas para un despido procedente. Este punto lo que ha hecho ha sido modificar el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores (ET) quedando de la siguiente forma:

Por ineptitud del trabajador conocida o sobrevenida con posterioridad a su colocación efectiva en la empresa. La ineptitud existente con anterioridad al cumplimiento de un período de prueba no podrá alegarse con posterioridad a dicho cumplimiento.

Por falta de adaptación del trabajador a las modificaciones técnicas operadas en su puesto de trabajo, cuando dichos cambios sean razonables. Previamente el empresario deberá ofrecer al trabajador un curso dirigido a facilitar la adaptación a las modificaciones operadas. Durante la formación, el contrato de trabajo quedará en suspenso y el empresario abonará al trabajador el salario medio que viniera percibiendo. La extinción no podrá ser acordada por el empresario hasta que hayan transcurrido, como mínimo, dos meses desde que se introdujo la modificación o desde que finalizó la formación dirigida a la adaptación.

Cuando concurra alguna de las causas previstas en el artículo 51.1 de esta Ley (se refiere al despido colectivo) y la extinción afecte a un número inferior al establecido en el mismo.

Por faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20 % de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos, o el 25 % en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses.

No se computarán como faltas de asistencia, a los efectos del párrafo anterior, las ausencias debidas a huelga legal por el tiempo de duración de la misma, el ejercicio de actividades de representación legal de los trabajadores, accidente de trabajo, maternidad, riesgo durante el embarazo y la lactancia, enfermedades causadas por embarazo, parto o lactancia, paternidad, licencias y vacaciones, enfermedad o accidente no laboral cuando la baja haya sido acordada por los servicios sanitarios oficiales y tenga una duración de más de veinte días consecutivos, ni las motivadas por la situación física o psicológica derivada de violencia de género, acreditada por los servicios sociales de atención o servicios de Salud, según proceda.

Visto esto vemos que el despido para el trabajador es mucho más fácil que otras veces, sobre todo con las faltas justificadas e injustificadas en el trabajo. De hecho, el otro día se comentó que un resfriado mal curado y el hecho de una enfermedad pasajera puede hacerte perder el puesto de trabajo si el empresario así lo quiere.

Lo peor de esto es que en este caso las consecuencias de ese despido hacen que la indemnización que se da es de 20 días de salario por año trabajando con un máximo de 12 mensualidades, algo muy diferente a los 45 días de salario por año trabajado que teníamos antes o a los 33 días de salario por año trabajado que es lo que se tiene ahora.

Como medida, no creo que sea la más adecuada porque esto lo que consigue es que los empresarios tenga un arma poderosa para “amenazar” o al menos poner nerviosos a los trabajadores lo cual repercute en su trabajo. Habrá que ver si finalmente se obtiene algún tipo de resultado para con esta nueva forma de ver el trabajo.

Otro de los artículos que ha cambiado y es importante conocer es el artículo 51 del Estatuto de los trabajadores (ET). En él se habla sobre el despido colectivo. En base a ese artículo, reformado según la ley 3/2012, de 10 de febrero (reforma laboral). En éste se han variado las causas económicas encontrándonos ahora con: “Se entiende que concurren causas económicas cuando de los resultados de la empresa se desprenda una situación económica negativa, en casos tales como la existencia de pérdidas actuales o previstas, o la disminución persistente de su nivel de ingresos o ventas. En todo caso, se entenderá que la disminución es persistente si se produce durante tres trimestres consecutivos.”

Esto quiere decir que, si la empresa va mal durante tres trimestres, puede plantearse un despido colectivo de los trabajadores siguiendo por supuesto los trámites que se recogen en ese artículo, por supuesto.

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